En muchas comunidades el problema no es solo el impago, sino no haber identificado correctamente su origen. Detrás de una deuda comunitaria puede haber una hipoteca fallida, un propietario ausente, una vivienda ocupada o una situación que se ha ido cronificando con el tiempo.
La labor del administrador de fincas es clave. Localizar dónde está realmente el problema permite que quienes trabajamos en este tipo de situaciones podamos intervenir con criterio y abrir vías de solución eficaces.
Mi intervención comienza a partir de ahí, ayudando a desbloquear escenarios complejos y a trabajar soluciones que permitan sanear comunidades, regularizar viviendas concretas o resolver conflictos que afectan a edificios completos.
Expertos en negociar acuerdos transaccionales entre deudor y acreedor para cancelaciones de préstamos hipotecarios.
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