Se ha construido un relato emocional alrededor de los llamados “fondos buitre”, convirtiéndolos casi en los villanos automáticos del problema de la vivienda y las hipotecas impagadas. Pero la realidad, cuando trabajas cada día sobre expedientes reales, es bastante más compleja.
En este artículo hablo de lo que ocurre cuando un fondo compra una deuda hipotecaria: qué significa realmente, por qué los bancos venden esas carteras y cómo, en muchas ocasiones, son precisamente estos fondos los que consiguen desbloquear situaciones enquistadas durante años.
Porque detrás del discurso político, los titulares fáciles y el miedo, existen familias atrapadas, viviendas paralizadas y conflictos que nadie está resolviendo. Y alguien, guste o no, tiene que hacerlo.