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¿DEJO DE PAGAR LA HIPOTECA? CONSECUENCIAS SI NO HACES NADA

¿DEJAR DE PAGAR LA HIPOTECA?

En el artículo anterior que escribí, insistí mucho en que para poder pedir una Dación en pago y que la Entidad contemple estudiar tu solicitud, el primer paso que se tenía que dar, era de sentido común: si no tengo dinero para pagar la hipoteca, debo dejar de pagarla.

Esto es algo que, a muchas personas, por un tema educacional además de social, les da muchísimo miedo. Sobre todo, porque cuando dejas de pagar aunque solo sea un mes, la presión y las amenazas a las que te ves sometido por parte de la Entidad son tan brutales, que al final muchas personas terminan pidiendo dinero para poder ponerse al día con su banco y seguir fielmente sus indicaciones.
Crónica de una muerte anunciada….

A mí personalmente siempre me ha indignado mucho esta “moralidad absurda” que parece un slogan:
“Deja de vivir dignamente, pero nunca dejes de pagar tu hipoteca”.
Eso es lo que nos venden y que muchos se creen, pero deberíamos considerar que, por encima de todo en la vida, lo primero es salvaguardar las necesidades básicas que una persona necesita tener para ser feliz, que van desde comer y pagar los suministros, a comprar a tus hijos unas zapatillas que necesita para ir molón al cole y también, por qué no, poder disfrutar de un aperitivo un domingo como cualquier hijo de vecino.

Resulta, que un día hace un motón de años, decidiste comprarte una casa. Felicidad máxima.
El banco al que le pediste la hipoteca, hizo una tasación y consideró que esa casa que te estabas comprando tenía un valor. Vamos a imaginar que le dio un valor de 350.000€, por decir algo.
Hizo un estudio de tu situación económica, te pidió unos avalistas si consideró que con tus ingresos no iba a tener las garantías suficientes de pago y como la casa te costaba 250.000€, decidió darte un poquito más para cubrir los gastos de notaría, impuestos, etc…, para que te sobrara un poquito y así hicieras la reforma y por qué no, para que aprovecharas y te compraras un coche y te fueras de vacaciones. Vamos, que la casa te costaba 250.000€, pero como la tasaron en 350.000, consideraron que tenían la suficiente garantía hipotecaria para cubrir esa deuda. Al fin y al cabo, te estaban dando a lo mejor el 90% del valor de tasación y en ese momento, era “su producto”:
¡Te damos hasta el 90% del valor de tasación! ¡Y venga a firmar hipotecas!

La cuota mensual, era lo que importaba.
-Vas a pagar durante 40 años unos 800€ y como el ratio de endeudamiento permitido según tu documentación económica, no supera el 40% de los ingresos que me has demostrado tener… toma, te voy a dar todo este dinero: 315.000€!!

Si. hubo una época en la que estaban que lo tiraban. Muchos lo vivimos (yo también).

Y ahora? Si, tengo una casa (que no es mía) y una condena. No puedo pagarla o …, ya no la quiero para nada.

Esta es una situación real que en el momento actual están viviendo muchísimas personas.

Hubo una época en la que aún podías vender tu casa, cancelar el préstamo y aprovechar el dinero que te sobraba para poder comprarte otra mejor. Eso ahora ya no es posible salvo que tuvieras la gran suerte de que te quede poquísimo por pagar porque no fuiste víctima de la BURBUJA  INMOBILIARIA.

Esa casa que en su día el banco valoró en 350.000€, resulta que ahora mismo no vale más de 100.000€ y asumir esta circunstancia, cuanto menos es para tirarse de los pelos.
-¿Tengo que seguir pagando una hipoteca de 350.000€ por una casa que ahora mismo vale 100.000??? ¿Nos hemos vuelto locos?? ¿Quién está loco realmente? ¿Yo por hacerme estas preguntas? ¿O el banco que me dio todo este dinero y ahora quiere mirar a otro lado?

Pues no. No estás loco si estás hasta las narices de pagar tanto por algo que ahora vale tan poco.

Te sorprenderá saber, que es mucho más «peligroso» dejar de pagar un préstamo personal de 6.000€ por ejemplo, antes que un préstamo hipotecario de 350.000€.
¿Por qué? Pues porque la garantía del préstamo personal es tu dinero (si no pagas, te embargarán tu nómina, cuentas bancarias… Querrán recuperar el dinero prestado). No es negociable.
En cambio, la garantía de un préstamo hipotecario es un INMUEBLE. Una moneda de cambio. Algo con lo que siempre podrás negociar.

Obviamente, la consecuencia a largo plazo si no pagas la hipoteca, será que la vivienda la vas a perder, pero en ningún caso tienes que permitir, que esta perdida sea efectuada mediante un desahucio.
Yo siempre digo lo mismo: los desahucios siguen sucediendo porque la gente no sabe (o no quieren saber), que todo se puede solucionar de manera ordenada y bien.

Existe una gran diferencia entre hacer las cosas bien y no hacerlas o hacerlas mal.
Si dejas de pagar la hipoteca y no haces nada, la consecuencia desde luego puede llegar a ser bastante dramática:
Te quedarás sin casa, pero casi seguro que te quedará una deuda de por vida.
Si dejas de pagar la hipoteca y haces las cosas bien, tendrás tiempo de sobra para organizar tu nueva vida. Entregarás tu casa de manera amistosa y te quedarás sin deuda.

En algunas ocasiones, la sensación de fracaso que puede generar el hecho de plantearte devolver tu casa al banco, no es más que un obstáculo imaginario que te impide avanzar hacia algo mejor.

¿Qué pasa entonces si dejo de pagar mi hipoteca y no hago nada?

Sin entrar (de momento), en los diferentes motivos por los que una persona se pueda ver en la obligación o necesidad de dejar de pagar una hipoteca, todo esto que voy a explicar es algo importante que debéis saber:

  • Como decía antes, ese dinero que te dieron en su día, está garantizado principalmente por un bien inmueble (casa, local, nave,…) y en segundo lugar, con el dinero de los intervinientes que firmaron el correspondiente préstamo. El banco no puede embargarte tu dinero así como así. 
  • La vía legal por la que una Entidad debe tratar de recuperar ese dinero que le debes, es mediante una Demanda de Ejecución Hipotecaria y ésta no te la pueden poner hasta pasado mínimo un año:
    -No me pagas, te voy a reclamar judicialmente el inmueble que está en garantía para cobrarme mi deuda.
    *Aclaración: Dependiendo de la entidad y de la situación de solvencia del deudor, en algunos casos, las Entidades actúan de manera agresiva y poco ética, tratando de ir a por el dinero de los deudores, en vez de el inmueble. Este tema también lo desarrollaré. 

Este punto es muy importante tenerlo en cuenta, pues por desgracia, la información que recibe el deudor por parte de La Entidad cuando se encuentra en una situación de impago de su préstamo hipotecario, es toda la contraria.
Amenazas mediante todo tipo de recursos (llamadas, burofax, cartas, etc.…), para manipular con el fin de que te mueras de miedo y pagues.

  • Ese inmueble que está en garantía del préstamo que te dieron, ya tiene un valor a efectos de subasta (me explico):Independientemente de la deuda que tengas en el momento actual y el valor que pueda tener ese inmueble hoy, el valor que la Entidad deber tener en cuenta, para cuantificar la diferencia entre tu deuda y el valor de la garantía que va a tratar de adjudicarse, ya está en la escritura del préstamo hipotecario que firmaste.
    A ese valor se le denomina: valor a efectos de subasta o tipo de ejecución en subasta.
    Haciendo un análisis de las escrituras, siempre podremos saber las consecuencias a largo plazo (si dejas de pagar y no haces nada).

Pongo un ejemplo con los importes de los que hablamos anteriormente:

Me dieron una hipoteca de 315.000€
Actualmente me quedan por pagar 230.000€
El inmueble en este momento tiene un valor de tasación (o de venta) de: 100.000€
El valor a efectos de subasta que tengo en la escritura está en 350.000€ (generalmente suelen poner como valor a efectos de subasta, el de la tasación que se hizo cuando pediste la hipoteca).

¿Qué quiere decir esto entonces?

Si el valor a efectos de subasta está en 350.000€, significa que la Entidad se podrá adjudicar ese inmueble por un porcentaje determinado de este valor, dependiendo si la vivienda/inmueble es considerado o no vivienda habitual (esto lo desarrollaré detalladamente en otro momento).
Pongamos que es tu vivienda habitual. En ese caso, la Entidad, mediante un procedimiento judicial, se la podría adjudicar por el 70% de ese valor: esto son 245.000€. Valor que tiene tu casa para el banco.
Este valor es determinante para calcular la consecuencia a largo plazo si no haces nada para evitarlo.

Mi deuda principal es de 230.000€, pero cuando te reclaman judicialmente una hipoteca, le suman: intereses ordinarios, intereses de demora, costas, gastos….
A la suma de todos estos gastos, se le denomina Responsabilidad Hipotecaria, lo cual significa que, aunque mi deuda principal sea de 230.000€, le voy a tener que sumar X.

Supongamos que la Responsabilidad Hipotecaria (descontando los intereses de demora que posiblemente sean abusivos y esto también lo tengo que explicar… ), sea de 273.000€ (le he sumado al principal, los intereses ordinarios, costas y gastos inventados…).
La entidad se adjudicaría el inmueble por 245.000€ (recordemos que es el 70% de 350.000€).
Me reclaman 273.000€ (hacemos la resta): 273.000 – 245.000 = 28.000€

Estos 28.000€ sería la cantidad de dinero que te quedaría pendiente por pagar una vez que la Entidad ya se hubiera adjudicado tu vivienda.

A este importe se le denomina “DEUDA REMANENTE”.

Esto que acabo de explicar, es el cuento de nunca acabar, pues todo este proceso tan tedioso y caro para ambas partes (deudor y acreedor), siempre se puede solucionar y evitar manteniendo una comunicación constante con la Entidad y transmitiéndoles las intenciones del deudor, de querer resolver la situación de impago mediante un acuerdo amistoso.
ANTE UNA SITUACIÓN DE IMPAGO, ES VITAL NEGOCIAR.

Las posibilidades de que esto suceda (y me refiero a que te quedes sin casa y con deuda), haciendo las cosas bien “NEGOCIANDO UN ACUERDO AMISTOSO” son entre 0 y 0.1%.
Por qué? Pues porque desde que una persona deja de pagar una hipoteca, hay un larguísimo periodo de tiempo para buscar y encontrar la vía de negociación más adecuada según el caso y sobre todo, porque los ACREEDORES, lejos de lo que os transmiten con sus amenazas, TAMBIÉN QUIEREN LLEGAR A UN ACUERDO Y EVITAR LARGOS PROCESOS JUDICIALES.

Otra vez me quedo con millones de cosas que explicar sobre este maravilloso mundo.

Como conclusión y para finalizar por hoy, diré que, dentro de todas las entidades financieras, existen muchísimas personas maravillosas, que dedican su tiempo y esfuerzo en resolver situaciones de impago en préstamos hipotecarios.

En Acuerdos D&A, encontramos el ACUERDO entre deudor y acreedor, que no perjudique a ninguno y que BENEFICIE A AMBOS.

Estamos a tu disposición para resolver cualquier duda que tengas.
Escríbenos y te llamaremos.

Patricia Aragón